Connecta amb nosaltres

Entrevistes

Diosdado Toledano: “Pedimos 500 millones de partida presupuestaria y en 2021 establecer el 4% del presupuesto de la Generalitat para la RGC”

Diosdado Toledano (Barcelona, 1949) lleva gran parte de su vida luchando contra las injusticias sociales. Es la cara visible de la plataforma impulsora de la Renta Garantizada de Ciudadanía, una prestación social a través de la cual se garantiza el mínimo para una vida digna a las personas y unidades familiares que se encuentran en situación de pobreza. Toledano se muestra preocupado ante el previsible incremento de la pobreza y exclusión social como consecuencia de la crisis provocada por la pandemia del coronavirus. Hablamos con él sobre su dilatada trayectoria en el sindicalismo y los movimientos sociales y sobre esta ley que parece no estarse aplicando de forma adecuada.

Publicat

on

Háblenos un poco de su recorrido como activista. ¿Cuándo empieza su interés por la lucha social?
Vengo de una familia de tradición republicana y de izquierdas. Durante la Guerra Civil, mi padre se fue de voluntario a luchar con el Ejército Rojo contra el alzamiento franquista. Eso influyó en mi toma de consciencia y mi posicionamiento. Cuando estudié ingeniería técnica en la Escuela Industrial enseguida me involucré en la creación del Sindicato de Estudiantes. Desde entonces no he dejado de estar activo en los movimientos sociales.

Ha estado vinculado al movimiento sindicalista hasta el momento de su jubilación…
Tenía la convicción de la importancia del movimiento obrero para la transformación de la sociedad. Dejé de estudiar ingeniería y me metí a trabajar en fábricas, tuve que escapar de casa y vivir clandestinamente por intentos de detención. En ese entonces estaba metido en las Comisiones Obreras de la época y así empezó mi vida sindical.

Era usted muy joven…
Sí, antes de ir al servicio militar entré a trabajar en Seat. Era el año 70 y estuve implicado en un conflicto. En una reunión clandestina en Sant Boi nos detuvo la Guàrdia Urbana y estuve unos días en la Modelo. Durante el servicio militar, como tenía convicciones de cambiar las cosas y luchar contra la dictadura, organicé comités de soldados. La policía militar me llevó a ser interrogado a la comisaría de Via Laietana y posteriormente dieron la orden de que tenía que ir a prisión militar. Tomé la decisión de desertar. Estuve un año clandestino en Barcelona, con el apoyo de compañeros de los comités de soldados que había organizado, pero cuando los recursos escasearon para los compañeros que me escondían, opté por exiliarme y me refugié en Francia durante dos años y medio, antes de volver clandestinamente a España poco antes de la muerte del dictador.

¿Entonces regresa a Seat?
Al principio de la transición lideré la batalla por la amnistía laboral en Seat. Fue una de las primeras fábricas en que se consiguió y como consecuencia de ello regresé a la empresa. Desde ese momento volví a retomar la actividad sindical.

Ha visto evolucionar el movimiento sindical. ¿Está usted decepcionado? 
La palabra no sería decepción, porque siempre hay que comprender lo que sucede. Sí es cierto que durante el franquismo había una gran solidaridad y unidad en el movimiento obrero y una capacidad de respuesta importante. Con el tiempo, eso fue cayendo por diferentes causas. Para mí el punto de inflexión que se produce en Seat fue cuando los sindicatos entraron a negociar con la empresa la gestión de las contrataciones. Para la empresa fue un gran negocio porque obtenía unas contraprestaciones. Es decir, si tú te mantenías reivindicativo, la empresa te cortaba el flujo de administrar esos contratos. Se creó un cierto clientelismo sindical. Algunos nos opusimos a ese sistema y a consecuencia de nuestra protesta se expulsó del sindicato a los dirigentes de CCOO de Seat Martorell. Eso condujo a un problema de desmovilización del sindicalismo.

Cuéntenos el desenlace de su lucha en Seat.
En 2005 la empresa impuso un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) a 680 trabajadores de la plantilla, que también me afectó a mí, y que fue un proceso de limpieza de la gente más combativa. Ese expediente fue participado también por los dirigentes sindicales de CCOO y UGT. No era un problema de que sobrara personal porque, al cabo de unos meses, la empresa volvía a contratar gente. Una parte de los afectados por el ERE volvieron a la fábrica, pero el núcleo que ellos consideraron que había que cargarse, no podíamos reingresar. Eso nos lo comunicaron en 2008 y precipitó que algunos compañeros nos pusiéramos en huelga de hambre e hiciéramos varias acciones. A raíz de esto, los trabajadores acabaron apretando a los sindicatos para convocar una huelga en fábrica y, a partir de la convocatoria de esa huelga unitaria, la empresa se bajó los pantalones y aceptó el reingreso del resto de gente.

¿Qué poder real tienen hoy en día los sindicatos?
Los sindicatos solo tienen poder si la clase trabajadora en las fábricas tiene consciencia y participa. Hace falta un movimiento obrero educado, consciente, que se una en asambleas… Las crisis evidentemente debilitan el movimiento sindical porque la gente prioriza el tener trabajo.

¿Los movimientos sociales operan al margen de los sindicatos?
Inicialmente los sindicatos históricos eran socio políticos, globalizaban toda la respuesta al sistema capitalista de la época. Cuando su actividad pasa a reducirse a las fábricas y los centros de trabajo, dejan todo un espacio que, en la medida que nadie lo cubre, es la clase trabajadora y la propia ciudadanía la que se organiza y genera movimientos sociales autónomos.

También está usted metido en Marea Pensionista. ¿Qué futuro augura usted en este sentido? ¿Las generaciones venideras tendremos pensiones? 
Creo que la gente joven tiene que mirar la experiencia de las mareas pensionistas y entender que estas no luchan solo por su generación, luchan por mantener las pensiones públicas también para las generaciones venideras. Durante un tiempo, la gente joven solo ha vivido la precariedad y, cuando eso ocurre, la tendencia es a creer que la precariedad es normal. Pero a pesar de esas circunstancias, la gente joven ha sido capaz de reaccionar, de autoorganizarse y de obtener victorias. Yo confío que es posible ganar la batalla de las pensiones.

En estos últimos años ha estado enfrascado en la lucha por la Renta Garantizada de Ciudadanía (RGC). ¿Cuándo surge esta lucha?
Esta iniciativa surge en el 2011 cuando el gobierno presidido por Artur Mas adoptó una serie de recortes sociales para reducir el gasto social. Hicieron una contrarreforma de lo que era la Renta Mínima de Inserción (el PIRMI) y criminalizaron a las personas que cobraban esta prestación acusándolos de fraude. En el verano de 2011, cuando ya había surgido el movimiento del 15M, respondimos. Entonces nos planteamos que, mejor que volver a la situación anterior al recorte del PIRMI, era apostar por el derecho a la Renta Garantizada de Ciudadanía, establecida en el Estatuto de Autonomía (artículo 24.3). Esa era una formulación mucho más avanzada que el PIRMI.

Se constituye entonces la plataforma impulsora de la Renta Garantizada de Ciutadana…
Entonces impulsamos una ILP con el objetivo de hacer realidad ese derecho que había en el Estatuto y construimos el proyecto de ley de la Renta Garantizada. Hubo elecciones de por medio y el proceso se ralentizó hasta poder presentar la ILP al Parlament. Cuando ésta fue admitida a trámite, recogimos más de las 50.000 firmas necesarias y, en 2014, presentamos en el pleno del Parlament la propuesta del contenido de esa ILP. Des de la Generalitat siempre se ha intentado que el proceso se dilatara al máximo para que no se votase esta ley y nosotros tuvimos que hacer varias acciones hasta que pudimos empezar la negociación con el gobierno, una negociación que fue muy dura hasta que, finalmente, se aprobó por unanimidad en julio de 2017.

¿Se aplica correctamente esta ley?
Sabíamos que con todas las trabas que había puesto el gobierno de la Generalitat, haría todo lo posible por no aplicarla correctamente, por eso decidimos no disolvernos. La RGC tiene una prestación central, la propia renta garantizada, y los complementos de pensiones no contributivas y prestaciones sociales. Los problemas los encontramos con las nuevas solicitudes, porque se descubrió que estaban incumpliendo la aplicación de la ley; no se aplicaba el silencio positivo y se denegaron muchas solicitudes sin alegar razones claras. El nivel de resoluciones negatorias era del 90% y la gran mayoría eran injustas. A partir de aquí iniciamos acciones iniciativas ante el Parlament para que se revisen todas las solicitudes denegadas, se recorte el tiempo de carencia a dos meses (el tiempo que tienes que demostrar que tus ingresos son inferiores al umbral de la renta garantizada) y se acorte el tiempo de resolución administrativa.

¿El presupuesto que destina la Generalitat a la RGC es suficiente?
Los datos de Idescat en Catalunya, relativos a 2018 cuando ya se aplicaba la ley, indican que hubo un incremento de la pobreza severa y la pobreza relativa. Demostración evidente de que se incumplió la ley. Pongamos como ejemplo la Renta de Garantía de Ingresos de Euskadi, en la que el gobierno de Euskadi se gasta el 4,35% del presupuesto, con una tasa de vulnerabilidad mucho menor que en Catalunya. Aquí se le destina solo el 1,1% del presupuesto. Y eso es insuficiente para implementar correctamente la RGC. Por eso hemos sacado un comunicado en que, ante la situación de emergencia en que la pobreza se va a disparar, planteamos que haya 500 millones de partida presupuestaria y en 2021 establecer ya el 4% del presupuesto de la Generalitat.

Se ha aprobado el Ingreso Mínimo Vital por parte del Gobierno estatal. ¿Cómo han recibido esta noticia?
En abril del mes pasado enviamos una carta al presidente del Gobierno con una serie de propuestas para garantizar la compatibilidad y complementariedad con la RGC. En primer lugar, esperamos que dicha ley respete las competencias de la Generalitat de Cataluña, así como de otras comunidades autónomas, buscando el mejor encaje con las diversas leyes existentes de Rentas Mínimas, Básicas, de Garantía de Ingresos…

Hemos oído que se presenta a las primarias por Podem junto a Noelia Bail. ¿Como será este proyecto político?
Sí, eso es a título personal. Soy miembro del Consell Nacional de Catalunya en Comú y estoy en Podem desde hace un año y pico. La idea es recuperar lo mejor del impulso inicial de Podem, en que la influencia del 15M fue muy evidente, porque con el tiempo se generan desgastes y abandono de aquellas ideas iniciales. También hacemos una apuesta muy clara por el papel de los movimientos sociales, que nadie se piense que la acción del gobierno es suficiente. Siempre hay que tener muy clara la opinión de los movimientos cuando se hacen debates o medidas parlamentarias.

Entrevistes

Elvira Mata: “No podem substituir la visita a un museu per una visita virtual”

El Museu Marítim de Barcelona, ubicat a l’edifici de les Drassanes Reials, és un dels equipaments culturals més importants de la ciutat, tot i que és un espai desconegut i poc aprofitat per a molts barcelonins. Declarat Museu d’Interès Nacional per la Generalitat de Catalunya, ofereix una vasta mostra de la relació històrica entre les persones i el mar. Parlem amb la seva directora, Elvira Mata (Barcelona, 1955), sobre l’esforç que estan fent, en aquests temps difícils per a la cultura, per atraure el públic local ara que no hi ha turisme a la ciutat.

Publicat

on

En primer lloc, fes-nos cinc cèntims de què és i quin patrimoni s’hi pot trobar al Museu Marítim.
Barcelona és una ciutat de mar, encara que de vegades no ens ho creguem, i té una història molt lligada al mar. Això és el que intentem explicar, gairebé 700 anys d’història marítima de Barcelona i de Catalunya. També recull la història de les Drassanes, que eren la fàbrica de vaixells en època medieval.

Des de quan n’ets directora? Com assumeixes aquest repte?
Vaig ser directora del Museu abans de la constitució del Consorci, després vaig ser directora tècnica del Museu i ara soc directora general del Consorci des del 2018.

Després de la jubilació de l’anterior director, Roger Marcet, va haver-hi certa polèmica per la manera de designar la nova direcció. N’ets directora en funcions?
Jo vaig passar a ser directora en funcions i les funcions duren, en teoria, sis mesos, però porto gairebé tres anys de directora. Hi ha una convocatòria oberta pendent de resolució i esperem que es resolgui, entre altres coses perquè jo també em jubilo l’any que ve.

Quines són les línies prioritàries del Museu en aquests moments?
Ara la nostra prioritat és estar al costat de la ciutadania en tot el que podem, tot i que no és fàcil perquè les mesures canvien contínuament. Som conscients que som un servei públic, cedim els nostres espais a entitats del barri i intentem buscar solucions per ressituar o reformular les activitats que es puguin fer.

Com heu viscut el confinament i què ha suposat tancar el museu?
Des del 13 de març les persones de l’equip treballem des de casa, excepte el personal de sala. Hem donat resposta al públic des de la virtualitat i estem fent més feina que mai. També és veritat que molta gent ha perdut la feina i, afortunadament, no ha estat el nostre cas.

La pandèmia ha reduït notablement el públic estranger, però ha acostat el públic local?
Abans de la crisi estàvem al voltant del 50% del públic turista, que ha desaparegut totalment. El que l’any passat eren 256.000 visitants a l’agost, ara són 44.000, hi ha hagut una davallada molt important de públic. La gent a l’estiu tenia ganes de sortir fora i això es va notar, va créixer molt l’afluència als museus del Pirineu, per exemple.

Com treballeu en la recuperació del públic?
Vam fer una activitat que era el Museu Quiz al començament del confinament, i la resposta del públic va ser brutal. La nostra estratègia passa per ressituar-nos, allargar algunes exposicions i no invertir els diners que hauríem invertit en una situació de normalitat, perquè la resposta dels visitants és molt baixa. Intentem buscar productes que interessin molt a la gent local, buscar la sostenibilitat de les activitats que es fan.

La virtualitat ajuda?
Hem crescut molt en l’espai virtual, tot i que jo considero que ha de ser només un recurs. No podem substituir la visita a un museu per una visita virtual. Ara és una eina, però quan passi aquest període terrible de pandèmia la gent ha de tornar als museus, i ho farà.

Heu patit econòmicament?
No tenim problemes econòmics. Nosaltres som un consorci del que formen part la Diputació, l’Ajuntament i l’Autoritat Portuària de Barcelona i la veritat és que des de la Diputació de Barcelona hem rebut sempre una resposta fantàstica i ens han ajudat en tot el que ha calgut durant aquests mesos.

Fa un moment comentaves que Barcelona és una ciutat de mar, però la ciutadania de Barcelona té cultura marítima, més enllà de la cultura de platja? 
No hi ha gaire gent que tingui cultura marítima. De fet, la concepció de patrimoni marítim està molt desenvolupada a les ciutats de cultura anglosaxona, però a les ciutats mediterrànies no. El salt de l’objecte de treball a tenir una consideració de patrimoni necessita un procés i res no esdevé patrimoni si la societat no el reconeix com a tal.

Una de les mostres més mediàtiques del museu va ser la del ‘Titànic’, potser la clau és programar exposicions ‘mainstream’?
Això passa a tots els productes del món cultural, les coses que són mitòmanes reben millor resposta. Malgrat l’èxit de Titànic, jo estic molt més satisfeta de l’exposició que vam fer sobre els vikings o la de Darwin amb el Museu d’Història Natural de Nova York o la de Pompeia…

Pel que fa a la remodelació de les Drassanes i les Rambles, sabeu si hi ha novetats?
La pandèmia ha aturat les obres, però l’ajuntament tenia la intenció de remodelar les Rambles precisament per la zona més baixa, la que dona al Portal de la Pau. Nosaltres haurem de treballar amb quina de les dues opcions d’entrada prendrà més consideració a partir que les obres tirin endavant. I ens hi adaptarem sense problemes.

Barcelona va ser, el 2019, la ciutat més castigada per la contaminació dels creuers. Us posicioneu davant d’aquesta circumstància? 
Hi ha diverses teories i una de les coses que teníem previstes de fer era posar sobre la taula tots els agents implicats perquè es parli del tema. Els creuers contaminen, però també ho fan la gran quantitat de camions del port, que ni veiem. Cal posar tot sobre la taula i nosaltres volem proposar una reflexió sobre aquest punt.

Una altra polèmica és la que existeix al voltant de la icònica estàtua de Colom. Algunes veus partidàries d’acabar amb símbols esclavistes demanen la seva retirada. Què en penseu?
Des del museu no ens posicionem en cap debat polític, tot i que individualment cadascú tindrà la seva opinió. Nosaltres, dins de les col·leccions tenim la petita estàtua del model d’estudi que va fer l’escultor de l’estàtua de Colom. No emetem opinions polítiques.

Continua llegint

Entrevistes

Jesús Martín: “La comunicació i l’actuació amb el CAP Les Hortes funciona molt bé”

Ser professor i director d’institut pot semblar, amb els temps que corren, un esport de risc. Però en Jesús Martín (Badalona, 1968) parla amb un to tranquil i optimista sobre la rentrée de l’alumnat al centre que dirigeix, l’institut públic Consell de Cent (Carrera, 25). Es tracta d’un centre d’alta complexitat en què alumnes de diversos orígens i amb diverses capacitats conviuen i es relacionen entre ells, ara amb dificultats afegides: els nous protocols que cal seguir i aquest distanciament social tan impropi de l’adolescència.

Publicat

on

En primer lloc, explica’ns una mica la teva trajectòria i el teu vincle amb l’Institut Consell de Cent.
Fa 12 anys que treballo a l’institut, que abans de l’any 1996 era una escola de primària. Primer vaig estar cinc anys de coordinador pedagògic i, quan el director es va jubilar, vaig agafar la direcció. També dono classes de geografia a segon de batxillerat.

Quins són els valors d’aquest centre?
Com a qualsevol centre, basem l’educació en pilars com la solidaritat, el respecte i la tolerància. Però en el nostre cas intentem fer incidència sobretot en què la gent sigui participativa i ens preocupa molt l’exclusió social. Nosaltres som un centre de màxima complexitat i per això és prioritari treballar la diversitat, la convivència i l’entorn. Ens importa tant el que fan els alumnes dins el centre com fora d’ell.

Sou un centre d’agrupament sord. Què significa això?
És una continuïtat del que fa l’Escola Tres Pins, també del barri, a la primària. Som un centre en què conviuen alumnes sords i alumnes oïdors en modalitat bilingüe, és a dir, llengua de signes en català i llengua oral. Tots fan el mateix temari, estan a classe junts i al pati també, però a les classes en què hi ha alumnat sord, hi ha una psicopedagoga de suport que s’encarrega d’adaptar la informació del professor.

I els alumnes oïdors aprenen el llenguatge de signes? Com és la relació entre ells i l’alumnat sord?
A segon de l’ESO fem una optativa perquè ens agrada que tot el centre tingui uns mínims coneixements en llengua de signes. Les optatives són les úniques matèries que varien pels alumnes sords i oïdors. I, pel que fa a les relacions, varia molt segons la promoció; és lògic que els alumnes sords es facin més entre ells, però aquí fins i tot han sorgit relacions de parella entre sord i oïdora.

Durant el confinament, tot l’alumnat ha pogut accedir a la virtualitat per continuar les classes?
Els que més han patit i s’han quedat una mica desplaçats han estat els de l’aula d’acollida, que són els alumnes que arriben a l’institut des de l’estranger. Ells ho han passat pitjor perquè tenen moltes limitacions i problemes de comunicació, per això van ser dels que van tornar al juny a les aules, juntament amb tot el batxillerat.

Parlem de la nova normalitat. Com ha estat la tornada a les aules després de la pandèmia?
Tot l’equip directiu hem passat l’estiu pensant com ho podríem organitzar tot i donant forma al pla d’obertura que ens havien d’aprovar. Fem horari intensiu en lloc de matí i tarda i tenim tres portes d’entrada en lloc d’una. Nosaltres prioritzem que tot l’alumnat vingui presencialment, però a batxillerat tenim grups de 35 alumnes, pel que a les matèries comunes els hem de dividir en dos grups, però de professor només en tenim un, que passa 30 minuts a un grup i 30 minuts amb l’altre o fa el que anomenem classes mirall.

Ja teniu un primer grup confinat. Explica’ns com ha funcionat el protocol.
Es va confirmar un positiu d’un dels grups de segon de batxillerat i, al cap de dos dies perquè el dia següent era festiu, es van fer PCR a tot el grup, i va sortir un altre positiu. Per tant, aquest grup estarà 14 dies fent les classes de manera virtual des de casa. A més, els germans dels alumnes confinats que assisteixen al centre, també s’han de confinar. És tot un efecte dominó, però val a dir que la comunicació i l’actuació amb el CAP Les Hortes de moment funciona molt bé i de forma molt ràpida.

El professorat sent que està especialment exposat al virus? S’han fet PCR a tothom?
El protocol està molt enfocat a la primària, però a batxillerat els professors estan normalment una hora al dia amb cada grup d’alumnes i mai no estan més de de 4 hores amb el mateix grup, per això no se’ls han fet PCR. Això provoca cert neguit entre el professorat, que no entenen per què no se’ns fan les proves a tots. Els alumnes es comporten molt bé, però treballem amb molts alumnes i són adolescents. No es pot controlar tot.

No deu ser fàcil que els adolescents siguin capaços de mantenir regles com la de no tenir contacte físic entre ells…
Estem gratament sorpresos, però el més complicat és l’hora d’esbarjo perquè s’han de baixar la mascareta per menjar l’entrepà i són els moments més perillosos, ja que hi ha més contacte. La sort és que ara tenim més espai de pati perquè hem pogut incorporar els Jardins de Walter Benjamin com a pati del centre.

Era una demanda històrica!
Ja fa 10 anys que volíem incorporar-los com a pati perquè tenim una porta que hi va a parar directament. Els jardins són un espai infrautilitzat pel barri, un espai molt degradat on durant tot l’estiu hi viuen persones sense sostre amb tendes de campanya. Ara, per fi, podem tenir un ús compartit entre el barri i el centre i no només l’utilitzem com a pati sinó també com a espai de classe de visual i plàstica, de geografia, d’educació física… perquè està molt ben condicionat.

Per últim, heu percebut un augment de l’absentisme a les aules d’ençà de la pandèmia?
No hem tingut problemes en aquest sentit, tot i que sabem que sí que n’hi ha hagut als cursos de primària, perquè als pares els costa més portar els fills petits a l’escola. En el nostre cas, hem tingut absentisme només si els alumnes s’han trobat malament, per precaució, però no per por ni per negacionisme.

Continua llegint

Entrevistes

Ernest Morera: “L’emergència sanitària no ha passat i ara arriba l’emergència social amb els desnonaments”

Veí del Poble-sec, l’Ernest Morera (Barcelona, 1974) és soci i treballador de la cooperativa que gestiona el gimnàs social Sant Pau. Hi treballa des del 2012, però ha estat vinculat al projecte tota la vida; és fill i nebot de les dones que es van encarregar de la neteja del gimnàs durant 25 anys. Amb la Covid-19, aquest espai de la Ronda Sant Pau, 46 s’ha convertit en un equipament d’emergència social pel qual cada dia passen 150 persones a dutxar-se, canviar-se de roba i agafar un àpat. L’Ernest ens rep al gimnàs, entre muntanyes de roba, líquid hidroalcohòlic i caixes de menjar. Està suant, atrafegat i se’l veu afectat emocionalment per tot el que estan vivint, però tot i això, es mostra optimista i esperançat de cara al futur.

Publicat

on

Per a qui encara no sàpiga què és el gimnàs social Sant Pau, ens en fas cinc cèntims?
És un gimnàs que té 80 anys i que el 2012 va ser recuperat per part dels treballadors i treballadores, en un moment en què el projecte passava una situació molt delicada i va estar a punt de tancar. En aquell moment ens convertim en cooperativa sense ànim de lucre i entenem que tenim l’obligació de tornar el que ens han donat els barris del Poble-sec, Sant Antoni i Raval. En aquests barris ens trobem amb un seguit de necessitats que cal cobrir. De mica en mica el gimnàs es va convertint en un projecte social perquè ens trobem en una situació complicada per al barri i hem de prendre decisions per posar el nostre gra de sorra. Actualment, previ a la Covid-19, hi ha 57 entitats que ens deriven persones com a usuàries del Sant Pau i tenim 1.432 socis, dels quals 928 no paguen res.

Com es pot sostenir això?
El nostre projecte té problemes econòmics greus. La despesa en consums s’ha doblat i el nombre de persones que han necessitat fer esport ens ha superat. Això, amb un model que no ha tingut ajut per part de l’Ajuntament, ha estat difícil. Es dona la paradoxa, a més, que d’aquestes persones que no paguen, 353 són derivades per part de l’Ajuntament. Aquesta és la peça que no ha encaixat.

També heu tingut problemes amb la propietat de l’edifici. En quin punt es troba això ara?
L’edifici és privat, és d’una família de vuit cosins. A nosaltres ens vencia el contracte el 30 de juny d’aquest any i ja havien intentat desallotjar-nos, però ho hem pogut evitar fins ara. Ara se’ns ha acabat el contracte i estem negociant la compra de l’edifici. L’Ajuntament té, des del 25 de maig de 2018, l’obligació de comprar-lo, perquè es va aprovar en plenari sense cap vot en contra, però veiem que no es realitza aquesta compra i nosaltres hem buscat alternatives privades i hem presentat tres opcions a l’Ajuntament. El problema és que la propietat vol cobrar més del que val l’immoble, per tant, per a nosaltres el més lògic seria que l’Ajuntament comprés l’edifici, però li oferim altres opcions público-privades per poder salvar l’edifici. En els pròxims mesos hi hauria d’haver una solució.

Previ a la Covid-19, quin era el perfil de les persones usuàries del centre?
Tenim socis que ho són des de fa 25 anys, de tots tres barris. Tenim una representativitat del que hi ha als barris, gent que se’n pot anar de vacances als Estats Units i gent que ho passa malament per arribar a final de mes. Els clients que econòmicament no tenen problemes conviuen amb els que no tenen possibilitats de pagar la quota, però la màgia del Sant Pau és que ningú sap qui paga i qui no, les normes són les mateixes per a tothom i això fa que sigui un projecte molt enriquidor, a més que, des dels anys 40, tots els nens dels Escolapis i l’escola Griselda han après a nedar aquí. El que també li dona molta força al gimnàs és que, abans de la Covid-19, oferíem cada dia 50 dutxes a persones que viuen al carrer mentre obríem als matins. És un projecte molt arrelat als barris i al teixit associatiu.

Com us ha transformat l’emergència sanitària?
Nosaltres vam tancar tres dies abans que fos obligatori perquè ja vam veure que no podíem mantenir la seguretat dels nostres socis. En un primer moment no vam tenir capacitat de fer res, però al cap d’un mes, els serveis socials de l’Ajuntament de Barcelona ens van proposar de treballar plegats com a centre social. Va ser una decisió molt encertada i estem molt contents d’aquesta col·laboració. Ara venen cada dia 150 persones a dutxar-se, canviar-se amb roba neta que els oferim i, en sortir, agafen un àpat.

Qualsevol persona pot utilitzar aquests serveis?
Qui tingui necessitat de menjar, roba o dutxa pot venir.

I el veïnat del barri, pot contribuir-hi d’alguna manera?
Els veïns han respost a totes les crides i ens han ajudat molt. Ara mateix necessitem roba i, si hi ha donacions de menjar, que sigui menjar que no s’espatlli i que ho pugui cuinar algú que viu al carrer. Pel que fa a mans, ara mateix estem bé, però potser necessitarem voluntariat si la situació segueix així.

No hi ha previsió de tornar a recuperar el servei de gimnàs?
Ara mateix vivim amb molta incertesa, però ens hem compromès amb l’Ajuntament a estar fins el 15 d’octubre i, a partir d’aleshores, tornar a obrir com a gimnàs, però no sabem realment què passarà.

Com veus la situació del Raval arran de la crisi sanitària? Ha empitjorat molt?
Quan vam obrir el centre com a espai social durant la crisi sanitària, vam veure que venia un perfil nou; usuaris que venien amb vergonya, amb molta inseguretat. Era gent que havia estat treballant a l’economia submergida, que no tenia accés a ajudes i que, amb l’estat d’emergència, s’havien quedat sense recursos. També ens hem trobat un perfil de gent que compartia pis, no ha pogut pagar i s’han quedat al carrer, no són famílies perquè els desnonaments s’han aturat fins setembre, però sí que hi ha hagut gent que ha perdut la casa. Cal tenir en compte que l’emergència sanitària no ha passat i ara ve una emergència social, que arriba amb retard. Fins ara els jutjats no han actuat, però ara començarà una onada de desnonaments.

Estaria bé acabar amb una mica d’optimisme…
Tota la situació és emocionalment molt desgastant, però a mi em fa ser optimista veure com s’organitzen els veïns i els barris. S’han fet xarxes autogestionades per repartir menjar, ordinadors per als infants que ho necessitaven, roba… On no arriba la resposta de les institucions, han arribat els veïns. Això és esperançador.

Continua llegint

Paral-lel OH!

Copyright © 2020 Zona Sec.